25 de enero de 2012

¿BALAZO EN EL PIE?


El 18 de enero de este año, el presidente Felipe Calderón promulgó reformas al reglamento de la Ley General de Salud, que debe incidir enérgicamente en la publicidad engañosa e indiscriminada de los llamados “productos milagro”.

De resultar ciertas las pretensiones de Don Felipe, debe desaparecer la publicidad agresiva y engañosa que se hace a “productos milagro” como los programas: “Oportunidades”, “Seguro popular”, “Piso Firme” y “70 y más”, entre otros.

Aquí en Chiapas, se eliminaría de los medios de comunicación, la publicidad engañosa que se le hace a “Ciudades Rurales”, “Biocombustibles” y al “Chiapas solidario”, para empezar.

Reflexiones y Precisiones


En la República Mexicana, por las condiciones particulares de sumisión y control a los actores políticos y económicos que se dan en los estados, son inmensos los poderes que llega a acumular y concentrar un gobernador, y no sólo eso, sino que lo aceptan resignados, como un comportamiento “normal y hasta placentero”.

Con todo en manos de los ejecutivos estatales, ellos están en capacidad sobrada de decidir y ordenar a su antojo quiénes deben ocupar las diferentes secretarías de estado que conforman al poder ejecutivo; y también y sin ningún rubor, deciden uno por uno, a los diputados locales que en todo momento cumplirán sus caprichos y abusos; igualmente, desde antes de tomar posesión del cargo de gobernador, ya escogieron al que les servirá sumisamente desde el poder judicial, para facilitarles la “justicia” a los amigos y hacerles sentir todo el peso de las leyes a los enemigos.

Más allá de lo aparente, en todos los estados del país sucede lo mismo, los gobernadores se comportan como verdaderos dueños de las entidades federativas, como virreyes. A su gusto ponen y disponen en los poderes ejecutivo, legislativo y judicial. Lejos está de practicarse la necesaria división de poderes, nadie le hace contrapeso al titular del ejecutivo, ninguno se atreve a hacerle de freno institucional y por ello, los gobernadores en sus respectivas entidades, irresponsablemente, hacen lo que les da la gana con los recursos públicos, con los recursos naturales y con los bienes materiales a su disposición y bajo su resguardo.

En el estado de Chiapas, no solamente ahora, en su momento, el gobernador en turno camina y manda como si fuera un ente divino, como un dios al que hay que venerar por sobre todas las cosas; como un dios al que todos los mortales deben encomendarse; como un dios al que hay que agradarle; como un dios al que hay que implorarle; y como un ser omnipresente y omnipotente, ante quien los políticos, los empresarios y los ciudadanos comunes deben inclinarse, arrodillarse y suplicar para que el presente sea sin contratiempos y el futuro venga lleno de facilidades, sin sobresaltos, con éxitos económicos y lleno de felicidad. Así ha sido con Sabines Guerrero, y en lo elemental, así ha sido siempre con los anteriores gobernadores de Chiapas, lamentablemente.

En cualquier estado del país, el gobernador respectivo hace lo que quiere de día y de noche, se conduce desenfrenadamente y ninguno de los poderes locales se atreve a enfrentarlo para moderar sus “inspiraciones”, desmanes y hasta locuras. Un ejecutivo estatal, en la práctica, se mueve como todo un señor feudal, de horca y cuchillo, dueño de vidas y honras, y cuidado de aquél o aquéllos que osen hacerle ver que su poder es temporal, que no es un dios, que tiene defectos, que comete errores y que es mortal, porque pueden, por decisión de él, convertirlos en cadáveres, en reclusos de cualquier penal o en prófugos de las leyes al servicio del “señor gobernador”.

En nuestros días, es descomunal el poder que siempre acumula un gobernador –independientemente del partido político que sea, resultan muy parecidos-, y durante los procesos electorales como el que hoy se presenta, por si hiciera falta, se convierte en el gran elector. En el estado de Chiapas, por ejemplo, sobran los claros indicios abusivos para afirmar que no serán los ciudadanos chiapanecos, las mayorías, quienes libremente elijan a sus ayuntamientos, diputados, senadores, gobernador y presidente de la república; no, abundan las torpes y cínicas maniobras que permiten aseverar que todo ya ha sido previamente visualizado, manipulado, condicionado y predispuesto por el ejecutivo estatal, arreglado para que los resultados le sean de los mejores, que salgan a su medida, con la amplitud que necesita el “señor gobernador”, para que en lo sucesivo pueda moverse sin preocupaciones, por lo que haya logrado acumular en riquezas y rencores.

En Chiapas, aun con todo el gran poder temporal –casi absoluto-, atesorado y exhibido por el gobernador Juan Sabines Guerrero, que hoy le permite disponer holgadamente en el presente, sin ninguna resistencia local, para construir los escenarios políticos que necesita hacia su futuro, desde una óptica más amplia, la nacional, nada bueno tiene asegurado Juan Sabines, lo único cierto es que en pocos meses entregará la gubernatura, nunca más le llamarán “señor gobernador”, quedará expuesto a las normales traiciones de los hambrientos actores políticos nacionales y estatales, y más, debido a que, en las oportunidades políticas que él ha tenido, les ha demostrado que su institucionalidad consiste en apostarle a todos, invertirle a todos y si le fuera posible, madrugarse a todos. Por sus ¡hechos, no palabras!, Juan Sabines Guerrero, antes que trabajar para Felipe Calderón, Peña Nieto o López Obrador, trabaja para él, y tarde que temprano constituirá la razón de fondo de su suicidio político asistido. Políticamente hablando, sólo es cuestión de tiempo y temperatura, personas y facturas.

El Machucón

¿Cuál democracia?: Roberto Albores Gleasson, “líder” del PRI en Chiapas, hasta hace poco fue empleado directo del gobernador Sabines; Cal y Mayor “líder” del PRD en la entidad, también trabajó, hasta antes de que lo transformaran en “líder”, para Sabines Guerrero; y Palomeque Archila, “líder” del PAN chiapaneco, se comporta más servicial que un subordinado del gobernador. Del partido Verde, ni hablar, este siempre intima con el hombre que más le dé, y hoy lo obtiene con Juan Sabines.



EL PELLIZCO:



Si el dueño o patrón de todos los partidos políticos en la entidad chiapaneca es Juan José Sabines Guerrero, ¿quién es el mejor posicionado para negociar beneficios personales, en corto y a gusto; los ciudadanos, los partidos o el gobernador? ¿Esto es democracia en Chiapas?

19 de enero de 2012

DROGADICTOS, ENFERMOS MENTALES Y NARCOS.





Por algo de la reforma electoral chiapaneca del 24 de noviembre del 2011, la Procuraduría General de la República promovió acción de inconstitucionalidad ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación:



Porque la reforma establece la prueba de control de confianza para los candidatos a puestos de elección popular local. Porque la reforma considera exámenes psicológicos, toxicológicos y poligráficos, pretendiendo medir las condiciones físicas y mentales de los aspirantes.



La PGR debería reconsiderar urgentemente: ¿no sabe de todos los drogadictos, desequilibrados mentales y narcos que andan metidos de políticos, o son ellos los verdaderos promotores de la acción de inconstitucionalidad?

Reflexiones y Precisiones

Los cada vez más devaluados hablantines de la politiquería mexicana, desde los comités municipales de los partidos políticos, hasta los tremendamente mafiosos de los comités nacionales de los “institutos políticos”, no desaprovechan ocasión para expresar que ellos todo lo conciben, consensan e instrumentan de manera democrática; que a ellos los mueve, desvela y hasta los enferma, la democracia; el servicio a los demás, la preocupación por lo común, el amor a la patria.



Sorpresa mayúscula se lleva uno cuando se encuentra que nada de lo que divulgan los politiqueros es cierto. Sus prácticas resultan groseras y provocativamente antidemocráticas, no se les ve el servicio honesto y verdadero hacia las mayorías necesitadas; sus acciones más se ocupan de lo particular, antes que de lo común; y el estímulo que los mantiene despiertos, no es el amor a la patria, sino el amor -vuelto locura- al poder, al dinero y a todo aquello que les permita acumular grandes fortunas y satisfacer hasta sus más bajos instintos, humanos y animales.



Es una aberración y mentira muy completa, hablar de democracia en el país, cuando vemos que el Ejecutivo Federal hace y deshace con el pasado, el presente y el futuro del Partido Acción Nacional, su partido, ya que es él y sus íntimos quienes toman las decisiones de peso y talla. Cómo hablar de democracia en México, cuando las deliberaciones y acuerdos políticos van de arriba hacia abajo, de unos pocos –los de siempre- a las mayorías que les limitan información, participación y espacios para decidir. Cómo hablar de democracia azteca, cuando si revisamos los nombres y apellidos de los que abusan desde el PRI, PAN, PRD, PT, Verde, PANAL, etc., son los mismos desde hace mucho, más prostituidos y con sinvergüenzadas tan indignantes que hasta las presumen.



¿Cómo y con quiénes integrar los ayuntamientos?, ¿quiénes para diputados locales y federales?, ¿quiénes para senadores?, ¿quiénes para gobernadores?, ¿a qué bandidos llevar a la cárcel y a quiénes de ellos a un cargo de “elección popular”?, todo, se presenta, analiza y acuerda en la capital de Chiapas o del país, en las cúpulas y a puerta cerrada. ¿Esto es democracia? ¿Será democracia buscar un puesto de “elección popular”, persiguiendo y ofreciéndose incondicionalmente a los de arriba y ocultándose y olvidando a los de abajo?



Cómo calificar de democráticos los procesos electorales en Chiapas, cuando es notorio y públicamente conocido que es el Ejecutivo Estatal, y sólo él, quien decide todo. Nadie en Chiapas ignora que el gobernador Sabines Guerrero, en mayor o menor medida, abierta o discretamente, ha impuesto a los “líderes” de los Comités Estatales de los “institutos políticos”; el que menos, ha llegado con la anuencia de él, el que más, sin cuidar las formas elementales, lo ha colocado y le traza su futuro promisorio. En lo político, económico y social nada se mueve en Chiapas si no lo ordena u autoriza el gobernador en turno. ¿Es esto democracia?



Si en el nivel federal, el presidente de la república impone a los mandos de su partido, ¿al servicio de quién estarán éstos?, ¿a quién escucharán y qué les preocupará?, ¿estarán pendientes del de arriba o de los de abajo? Si en Chiapas el gobernador Sabines Guerrero es el jefe real de los partidos políticos, si él dice quién habla y quién debe callar, quién debe caminar y quién debe arrastrarse, quién puede participar –exitosamente- en política y a quién hay que ahuyentarlo de Chiapas o encarcelarlo, ¿esto es democracia?



En el municipio de San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, desde siempre, las decisiones para integrar los Comités Municipales de los partidos políticos y luego los ayuntamientos, no se toman en la municipalidad, se “consensan” y “acuerdan” en la capital del estado, y se conocen casos que se originan y ordenan desde el Comité Ejecutivo Nacional respectivo. Luego ya después, cada Comité Municipal “diseña” su teatro municipal de operaciones para simular consulta, participación reñida, jaloneos ruidosos, confrontaciones calientes, escisiones aparentes, falsos amores y al final, acuerdos. ¿Esto es democracia?, ¿sirve para educar y educarse?, ¿es útil para estimular y desarrollar conciencia social?, ¿en qué ayuda socialmente y cuánto prostituye los compromisos, las relaciones sociales y el ejercicio del poder, en todos sus niveles? ¿Cuánto facilita los abusos de las autoridades y cuánto todo esto es culpable de que luego después los gobernantes desarrollen arrogancias, despotismos y petulancias enfermizas?



En San Cristóbal de Las Casas, Chiapas y México, ¿existen prácticas democráticas o burdas simulaciones?, ¿quién la tiene secuestrada y la ha vuelto negocio?, y ¿qué habrá que hacer, quiénes tienen que hacerlo y qué tan retrasados vamos?