30 de mayo de 2012

¿TAMAULIPAS EN CHIAPAS?


A nivel nacional, en cuestión informativa, dos aspectos muy sensibles se ventilan en estos días: el asunto de los cuatro militares detenidos y arraigados, y lo referente al ex gobernador del estado de Tamaulipas, Tomás Yarrington Ruvalcaba, a quien relacionan con el crimen organizado.


La investigación a Tomás Yarrington los está conduciendo a involucrar también al ex gobernador del mismo estado, Eugenio Hernández Flores, y en todo momento aprovechan para insinuar la idea de que, por los mismos motivos, llegarán hasta el ex gobernador Manuel Cavazos Lerma.


Hay que estar muy pendientes, no sea que la investigación llegue hasta Chiapas, atraídos por el diputado federal Ernesto Gutiérrez Villanueva, quien fue colaborador íntimo de Tomás Yarrington. No vayan a pensar o a encontrar que el grupo Tamaulipas lo envió a Chiapas y ahí sí, quién sabe si no lleguen hasta Juan Sabines.

Reflexiones y Precisiones


Los gobiernos de este país son tan fregones y capaces de controlar y predisponer de tanto, que ellos deciden: qué debemos conocer y qué no, en qué debemos pensar, qué no debemos ver, qué no debemos cuestionar, qué debe pasar casi inadvertido, aunque sea lo más importante, a qué debemos dar trato de trascendente, aunque sea totalmente lo contrario. En síntesis, ellos manipulan y condicionan los oídos, la vista, el cerebro, el corazón y las emociones de los mexicanos. Casi siempre y mayormente, el chiapaneco, mexicano, por la educación que recibe, se encuentra en condiciones ideales para ser empujado por los medios de comunicación, a vivir ocupado y entretenido con las apariencias, lo superfluo, con los reflejos distorsionados de lo esencial de la realidad. Bastante bien adormecen a los ciudadanos mexicanos con ruidos musicalizados, novelas, cortinas de humo y colores llamativos, mientras ellas, las autoridades, aprovechan todo el poder político y económico a su alcance, siempre en su beneficio, en detrimento de las mayorías y a favor de las minorías que cada seis años con los “cambios de gobierno” se renuevan o reciclan, para seguir los mismos, los de la misma clase social, los que arman y desarman con las riquezas y pobrezas de este país.


A nivel nacional, hoy tienen entretenidos a casi todos los ciudadanos con lo que hacen y dicen, la barbie Peña, la enclenque y velozmente envejecida Josefina y el “amoroso” señor de las canas. Ellos deciden el nivel de ruido que emiten estos personajes, casi sólo de eso se habla y da la impresión que únicamente eso quita el sueño a los chiapanecos y mexicanos en general. ¿Qué está sucediendo con el Ayuntamiento de San Cristóbal de las Casas, sus responsabilidades, saqueos y negocios, a unas semanas de que concluya? ¿Qué está pasando con el gobierno de Chiapas, sus “logros” y quebrantos? ¿Y cómo dejará –en lo económico, político y social- a los mexicanos, el gobierno y administración pública de Felipe Calderón Hinojosa? Pocos se ocupan de ello, contados son los que pueden sustraerse al bullicio “informativo” de que disponen las autoridades, para adormecer, atontar o llamar la atención en la dirección que a ellos más les conviene. Han acostumbrado a la sociedad a que viva, se alimente y conforme con apariencias, que se preocupe de superficialidades, que se ocupe de lo que al final, sólo termina beneficiando al injusto sistema social que hoy somete y sojuzga a los mexicanos.


Por ejemplo, hace más de dos décadas, cuando en Cuba, pequeño pero gran país, se descubrió que dos militares de primera línea, amigos íntimos y compañeros de lucha en la “Sierra Maestra” del entonces presidente cubano Fidel Castro, resultaron implicados en actividades de narcotráfico, por las que en muy pocos días se les juzgó, sentenció y fusiló; se armó un escándalo internacional que tardó en diluirse y olvidarse. Los especialistas internos y externos razonaron en todas las direcciones, con diferentes acentos y matices políticos. En México, ahora en el mes de mayo, detuvieron y arraigaron a tres Generales y a un Teniente Coronel, mexicanos, todos retirados hace poco tiempo, durante la administración de Felipe Calderón, comandante supremo de las fuerzas armadas. A este hecho apenas se le dio volumen en los medios informativos, su impacto está siendo anulado. Cuando se pudo haber analizado y concluido mucho, se ha dicho nada crudo y seco, comparado con lo grave, pesado, duro y vergonzoso del caso. Da la impresión de que escogieron y sacaron el caso en estos tiempos, sólo para distraer algo y por algo y aprovechar para, entre ellos, medirse, cobrarse, calibrarse, renegociar y redistribuir el poder que administran en las instituciones involucradas, las que deben ocuparse seriamente de la soberanía y la seguridad nacional.


Por presuntos nexos con cárteles de las drogas hoy se encuentran detenidos y arraigados, el ex subsecretario de la defensa nacional durante este gobierno, General retirado DEM Tomás Ángeles Dauahare; el General Brigadier DEM, Roberto Dawe González; el General Ricardo Escorcia Vargas; y el Teniente Coronel Silvio Isidro de Jesús Hernández. Por momentos dejan entrever que faltan muchos más de alto rango castrense, que están administrando el asunto según les conviene y que el caso puede dar hasta donde lo necesiten. Los militares detenidos y arraigados, estuvieron en activo con el presidente Felipe Calderón, no se está hablando de militares de alto rango que sirvieron y se fueron con los ex presidentes, De la Madrid, Salinas, Zedillo o Fox. En cualquier país, este muy delicado y lamentable suceso hubiera bastado para remover –justa o injustamente- de inmediato al General Secretario, hubiera colocado en el suelo –con razón o sin ella- y con las manos atrás y atadas, al comandante supremo de las Fuerzas Armadas, en este caso Felipe Calderón, y en muy pocos días, hubiera estado suficientemente claro. Qué tan culpables son los detenidos, cuánto pudiera obedecer al cobro de facturas entre ellos, a purgas internas por presiones internacionales o a “cirugías de emergencia” en previsión a escenarios futuros, comprometedores y preocupantes, relacionados con el relevo en la presidencia de la república. Pero no, en México, el asunto pareciera que sólo será utilizado para acalambrar a quienes se les necesita dentro o fuera y para dar lecciones a terceros, aunque el costo resulte excesivamente oneroso y a cubrir por mucho tiempo.


Sea como fuere y concluya como lo dispongan los que mandan en este país, las dudas, incertidumbres, preocupaciones y daños insubsanables causados a la imagen, credibilidad y confianza de quienes se llaman frecuentemente “gloriosas fuerzas armadas”, ya está hecho: el disparo fue de calibre grueso, a corta distancia, en la cabeza y con bala expansiva. En privado, lo han de entender muy bien los militares con honor y honrados, aquellos que cuando ofrecen su vida por la patria, hablan en serio. Los soldados de corazón, cabeza y cuerpo han de estar entristecidos y quién sabe si no hasta lloran por el desprestigio al que los han conducido.


Si es cierto lo que les atribuyen a los militares detenidos, ¿cómo es que con la tecnología e instancias de “inteligencia y contrainteligencia” que ellos poseen y presumen, no se percataron que los criminales los tenían penetrados y colaborando desde el segundo cargo de mayor importancia en la Secretaria de la Defensa Nacional, a dos pasos del Presidente de la República? Si es verdad lo informado, alguien más allá de los detenidos, supo y se lo ocultó al General Secretario y al Comandante Supremo, en el mejor de los casos, en el peor, nadie ignoraba nada y entonces todo se hace en previsión temprana a futuros escándalos y “bajas” que ellos saben se avecinan, y por ello decidieron que los hoy arraigados y los que pudieran agregarse, asuman desde ahora toda la culpabilidad y sus consecuencias, con disciplina militar. Ya después buscarán la mejor forma de librarlos, como sucedió con el recién asesinado, General Mario A. Acosta Chaparro, detenido junto con el General Francisco Quiroz Hermosillo, o decidirán que permanezca recluido como el General Jesús Gutiérrez Rebollo. ¿Y si todo lo de los Generales y el Teniente Coronel, es sólo una “investigación y justicia” explicable por “normales” luchas de poder, “renuevo y acomodo” frente al proceso electoral que se desarrolla?, algún día se sabrá todo y entonces habremos de enterarnos cuánto de la verdad completa nos ocultaron y por qué.


Lo sucedido recientemente al interior de la Secretaria de la Defensa Nacional, justo o no, fue precedido de una decisión del alto mando. Investigar, detener, arraigar y posteriormente encarcelar a los generales y al Teniente Coronel, tuvo que ser ponderado por el presidente Felipe Calderón Hinojosa, su gabinete de seguridad y hasta por sus asesores de imagen. Todo debió haber sido muy difícil y por qué no, enormes las presiones internas e internacionales, como para aceptar cortarse en el rostro y acomodarse un balazo en el pie. Hoy, al desastre económico, al fracaso político, a la crisis extrema de inseguridad y violencia, a las decenas de miles de familias con hogares enlutados por la guerra contra la delincuencia organizada, a la emergencia nacional que hoy sufre el país, por si faltara, cierto o falso, Felipe Calderón, públicamente y con las consecuencias presentes y futuras, nacionales e internacionales, con su decisión aceptó, implícitamente, que comía, dormía, soñaba y departía con el enemigo. Anótese bien, el asunto de los Generales, el Teniente Coronel y los que se sumen, siempre perseguirá a Felipe Calderón y no le dará dolores de cabeza; serán migrañas, pesadillas, delirios de persecución, depresiones y hasta interés relativo por el suicidio asistido, a lo mejor vía el vino y el entorno que le acompaña.

El Machucón

En este proceso electoral federal y local, el gobernador Juan José Sabines Guerrero, directamente o a través de sus asesores, a unos(as) sólo manoseó y a otros ya los tiene desnuditos y para cooperar. En San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, los ultrajados tienen nombres, van algunos, con la invitación a que usted agregue los que faltan y les coloque sus apellidos: Rolando, Marco Antonio, Mariano, Sergio, Edgar, Ana Elisa, Francisco, Fernando, Carlos, Hugo, Óscar, Rosendo, Romeo, Leopoldo, Angélica, Antonio…




EL PELLIZCO:


El reciente fracaso de muchos en su primera o recurrente incursión en la “política”, a unos ya los dejó o dejará con problemas económicos; a otros, con afecciones psicológicas; no faltará quien quede encarrerado en el alcoholismo; otros, descontados políticamente para siempre; y todos quedarán exhibidos como ambiciosos e ingenuos. No faltarán los ingratos. Los “triunfadores” quedarán comprometidos y en condiciones de obedecer y complacer con lo que se les antoje a “los jefes”, lo que se le ofrezca u ordene el patrón, a cualquier hora y en cualquier lugar, con trapos menores, prendas mayores o sin trapos. Ellos(as) y la familia.

23 de mayo de 2012

“VERDE” Y SINVERGÜENZA

En San Cristóbal de las Casas, Chiapas, en conferencia de prensa del 18 de mayo, convocada por Hugo Pérez Moreno, se ejemplificaron muy bien los envilecimientos, descaros, traiciones y sometimientos que caracterizan al actual proceso electoral chiapaneco.



Carlos Bermúdez Crocker, presidente del “Verde”, el que gritaba que su partido no necesitaba a externos, que tenían para “dar y prestar”, le alzó la mano a Pérez Moreno, al que le mandaron del PRD como su candidato a presidente municipal. Carlos hasta olvidó aquel incidente judicial que por un vehículo tuvo con Hugo.



Marco A. Cancino González, visiblemente desmejorado y nervioso, a quien muchos ya consideraban candidato por el “Verde”, al igual que Carlos, hizo reconocimientos y se ofreció a Hugo Pérez. Todo pareció como que alguien poderoso hincó, sometió y obligó a Carlos, Marco Antonio y sus seguidores, a aceptar, alabar, agacharse y servirle a Pérez Moreno. Él sólo regresó las cortesías, sonrió y disfrutó.



Quienes originalmente dieron cuerpo, corazón, cabeza y vida al “Verde”: Salvador Camacho Corzo, Miguel Zepeda Bermúdez y Mateo Hernández, no estuvieron. Destacó la cara de soberbio, gestos de perdonavidas y nariz de “huele feo” de Rabasa Molina, a quien presentaron como coordinador de campaña de Hugo Pérez.

Reflexiones y Precisiones

En este espacio, siempre se ha sostenido que en México la democracia no existe y que lo único que se hace es montar pésimos teatros pueblerinos, para simular que son los ciudadanos quienes eligen a sus gobernantes y representantes populares en general. En el país, cada vez queda más claro que son los gobernantes, junto con las cúpulas de los partidos políticos y los empresarios, los que deciden sobre las personas que habrán de ser, primero candidatos y luego, según se trate, presidente de la república, gobernadores, senadores, diputados federales, diputados locales o miembros de ayuntamientos.



En las entidades federativas, son los gobernadores los que con descaro y abuso, atropellando o eliminando adversarios –previos acuerdos con los poderes del centro del país-, componen y descomponen a su antojo la vida política de su estado. La democracia en México, se puede afirmar con argumentos visibles, irrefutables y cotidianos, apenas si existe como pésima caricatura; la política, cuando mucho llega a politiquería rural; y eso de “representantes populares” no es más que un apodo o mala ocurrencia de sobrenombre que para nada corresponde a las funciones que desempeñan. Mayormente, en Chiapas y todo México, dedicarse a la política es algo muy parecido o igual a desempeñarse en las filas de la delincuencia organizada, pero con fuero, con menores riesgos y mayores ganancias.



En San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, aunque lejos de la capital del país –lugar donde se toman las más importantes decisiones políticas y económicas que luego cargan y sufren los mexicanos-, durante este proceso electoral federal y el correspondiente al estado, con exagerada nitidez se ha venido observando el rústico comportamiento de la clase política en el jaloneo que se traen por el reparto del poder y los negocios futuros que en estos tiempos les posibilita la actividad de “gobernante” o “político”. A estas alturas del proceso electoral en México y Chiapas, de los protagonistas que originalmente ingresaron al escenario para aparentar participación ciudadana y democracia, unos ya están como difuntos en velatorios, otros ya están iguales a los muertos en el cementerio y, algunos más, ya bien se les puede comparar con cadáveres en descomposición. Por supuesto, son más los damnificados que los beneficiados. De los que pasaron a “mejor vida” y de aquellos que después se darán la “gran vida”, los artífices son los gobernantes, las mafias políticas y la oligarquía empresarial en sus diferentes niveles del país y los estados. Mientras, los ciudadanos comunes sólo observan el circo nacional y local, esperando “el pan de cada día”, el garrote, las mentiras y los atropellos que luego se reparten por igual a las mayorías empobrecidas, las que si no se organizan por sí mismas y se deciden a participar de manera resuelta, nada cambiarán; los sufrimientos se les agudizarán para displicencia y gusto de los gobiernos en turno.



En el proceso político que hoy todavía no concluye en el estado de Chiapas y el municipio de San Cristóbal de Las Casas, se han presentado -según lo documentado y difundido-, muchas particularidades e incidentes que bien dan para la risa o el coraje, para la pena, vergüenza o pesar; para ilustrar subordinaciones, burlas y manipulaciones; para entresacar ejemplos claros de lo que los gobiernos y políticos no deben hacer y lo que la sociedad no debe permitir jamás. En Chiapas, el gobernador Juan José Sabines Guerrero, por las buenas o malas, ya ha sometido a los participantes, con “hechos, no palabras”, ya tiene arrodillados, implorando y en espera a todos, en el ámbito estatal y en las 122 municipalidades. El resultado oficial que se avecina, sin duda, es el que dispuso Sabines Guerrero junto con los cárteles del poder central y local, los políticos y los empresarios. El primero de julio no habrá sorpresas, ya todo está visualizado, valorado y distribuido. La futura geografía política chiapaneca, de “común acuerdo”, ya está dibujada, pintada y hasta con “los animalitos” que la animarán y habrán de darle vida artificial. Democracia y desarrollo de a mentiritas; saqueos, atropellos y miserias, asegurados y de verdad.



Los ecos, movimientos y calores políticos que en San Cristóbal de Las Casas se han percibido, bastan y sobran para comprobar lo que aquí se afirma hoy y siempre: la democracia en México y Chiapas no existe; en la entidad, todo lo decide el gobernador en funciones -ahora le tocó a Sabines Guerrero-, “consensando” con los poderes fácticos del centro del país y la entidad. Los resultados que simularán obtener en las votaciones del primero de julio, en sus aspectos más importantes, ya están decididos y amarrados; y ya los orquestadores y futuros beneficiados, están preparados para instrumentar, operar, informar, aceptar, aplaudir y asumir los cargos. Al gobernador Juan José Sabines Guerrero, nada ni nadie lo detuvo y no se anduvo con cortesías; en el municipio de San Cristóbal, hasta hace pocos días, se pensaba que sería Manuel Velasco Coello quien tendría mano para escoger y poner presidente municipal, pero no, hoy todo indica que no es así, que ni este municipio le dejó el gobernador. La plaza ya está comprometida y resguardada.



En San Cristóbal de Las Casas, en “las izquierdas”, “las derechas” y “las torcidas”, el gobernador Sabines o las personas que presumen recibir instrucciones directas de él, para empezar, sin guardar las formas, dieron órdenes e hicieron acomodos ásperos en todos los partidos políticos, “pasaron corriente” a muchos, entusiasmaron a no pocos, se aprovecharon e hicieron “compromisos” con hombres y mujeres, pusieron en condiciones de servir y someterse a los que se dejaron, colocaron desnuditos y para cooperar a todos los que lo permitieron, y al final, seguro, sólo jugarán con ellos y terminarán por poner como presidente municipal, síndico y regidores, a los más dóciles, miedosos, indignos, ignorantes y ambiciosos, para quienes la integridad, el honor, los principios, la moral y los valores humanos en general, no existen, ni tienen interés por conocerlos y practicarlos responsablemente. Llegarán únicamente los que garanticen ser buenos subordinados en la politiquería y en los negocios sucios institucionalizados dentro de la administración pública.



Si consideramos el origen y los compromisos con que nacerán los futuros “gobiernos” y “representantes populares”, a parirse en el proceso electoral venidero, a los habitantes del municipio de San Cristóbal de Las Casas, a Chiapas y al país, no les aguardan buenos tiempos de bienestar, desarrollo humano, tranquilidad y justicia social verdaderas. Cuando mucho, cambiarán los colores del partido político que “gobierna” y “administra” el poder y las ganancias posibles, para ellos y sus socios. Modificarán los nombres de los programas limosnas con los que atraen, atan, generan dependencias, tejen complicidades e instalan frágiles “válvulas de escape” a la inconformidad social. Seguramente, “innovarán” estilos de gobierno, abusos y saqueos; surgirán personajes políticos nuevos, con vicios viejos más los propios; muchos “amos” de ahora serán siervos mañana; bastantes “don nadie” de hoy, luego les llamarán “señores”; y no escasearán aquellos y aquellas que irán a prisión o permanecerán prófugos de la “justicia”, esa que hoy utilizan para avasallar, imponerse y humillar, para alimentar su insaciable apetito por el poder y el dinero, para sosegar sus instintos más perversos e inimaginables: exigiendo trato de dioses, conduciéndose como demonios.